Magia y Ocultismo

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Magia y Ocultismo

La Magia de los Elementos

"La Magia no consiste en dominar la Naturaleza a nuestro antojo, cambiando su esencia, sino lograr entrar en armonía con ella para lograr sus beneficios"

Desde la aparición del hombre sobre la Tierra siempre trató de saber qué, o quién, producía determinados fenómenos, especialmente aquellos que se originaban en su hábitat y en su entorno, ya sea en la superficie, bajo sus pies o sobre su cabeza.

Hasta lograr develar sus secretos, su incomprensión y temor lo llevó a atribuir hechos, como terremotos, maremotos, huracanes o incendios, a la ira de seres sobrenaturales, a los que debería agradar para sobrellevar esas circunstancias.

¡Qué paradójico, atribuir a seres sobrenaturales la ejecución de fenómenos que más tarde descubrirá que son  parte de las fuerzas de la Naturaleza y, por lo tanto, naturales!

Y así fue colocando y dando vida a una multitud de espíritus y/o dioses que eran quienes los manejaban a su antojo y según su estado de ánimo. Entonces, cuando el espíritu estaba de buen humor, le dejaba gozar de una suave brisa y cuando la ira lo envolvía, se desataban los huracanes. Ocurriendo lo mismo con las otras fuerzas naturales.

Para los pensadores griegos, el Universo era una máquina gobernada por leyes inflexibles. Los filósofos griegos se entregaron al excitante ejercicio intelectual de tratar de descubrir hasta que punto existían realmente las leyes de la Naturaleza. Presumían que la Naturaleza jugaría limpio si era investigada en la forma adecuada, mostrándoles sus secretos, sin cambiar la posición o la actitud en mitad del juego.

"En la filosofía natural antigua, cada uno de los cuatro principios inmediatos que se consideraban fundamentales en la constitución de los cuerpos, se simbolizaban en la tierra, el agua, el aire y el fuego. Esta concretización se atribuye especialmente a Empedócles, quien sostenía que la variedad de todas las cosas proviene de la combinación de estos elementos que se realiza, según este filósofo, mediante el amor y la discordia, elementos unitivos y disociativos, respectivamente, los cuales hacen posible las diferentes combinaciones".

Demócrito habló de un número infinito de elementos. Basándose en la concepción de Empedócles acerca de los cuatro principios, Aristóteles elaboró su teoría de los cinco elementos - el 5º sería el éter, la quintaesencia- que predominó ampliamente en la filosofía natural de la Edad Media". (Enciclopedia Clarín)

Con el transcurso del tiempo, la actitud del hombre ante la Naturaleza quedó profundamente alterada, ya no era la imagen característica de la Edad Media, donde la naturaleza era lo creado por Dios. El cambio en la actitud del científico ante la Naturaleza, puede deberse a que en aquella época el pensamiento cristiano había separado tanto a Dios de la Tierra, situándolo en el alto Cielo, que no parecía absurdo considerar a la tierra prescindiendo de Dios.

Una vez determinados estos elementos constitutivos y fundamentales: fuego, agua, aire y tierra, ¿qué pudo haber querido el hombre? ¡Obviamente, dominarlos! En un principio, a través de sus creencias, con todo tipo de danzas y conjuros; luego, con el avance de la ciencia, a través de infinidad de acciones que sirvieran para, supuestamente, controlarlos y tratar de manejarlos a su antojo (desviando cauces de ríos, talando árboles en exceso, o tratando de ganarle tierras al mar, por ejemplo).

Esto es relativo, porque no hay invento humano que pueda frenar la furia de la Naturaleza. Es como si la Naturaleza estuviera esperando un mal paso del hombre para demostrarle que no es factible lo que pretende. Es un toma y trae en donde, tarde o temprano, siempre gana la Naturaleza!

Boda entre dos ranas para atraer la lluvia

En la otra punta, siempre que el hombre entró "en armonía" con ella ha logrado múltiples beneficios: la energía, por ejemplo, hidráulica, eólica, etc. Y eso formaría parte de la Magia de los Elementos, donde el hombre se ha beneficiado con sus dones. ¡No nos olvidemos que la Magia es considerada la cuna de la Ciencia! A continuación, tal como lo pregona el nombre de la página (Magiciencia),trataremos de analizar las dos visiones sobre el Mundo de los Elementos y su aprovechamiento.

En resumen, de una u otra manera, cada elemento actúa sobre el otro, transformándolo: el fuego consume al agua, pero a su vez el agua lo apaga; el aire aviva el fuego, pero este consume algunos gases que lo componen; el agua moja la tierra, pero esta también la absorbe.

Cada uno de ellos actúa sobre el otro para lograr sus beneficios pero también para controlar sus defectos. En el ciclo del agua se ve claramente la influencia de los demás elementos que la van transformando y llevando a los otros estadios.

Ahora veremos el análisis individual de cada elemento:

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